Un ingrediente peligroso del Licor

Considero que uno de los ingredientes fundamentales de nuestro Licor de Amapola es difícil de obtener. ¿Queréis saber cuál es? Hablo del amor, pero no del que sientes por tu familia, ni el que te dan tus amigos a base de insultos bienintencionados. Me refiero al amor nocivo, a ese que arranca de tus entrañas la cordura y te obliga a arrodillarte ante alguien que jamás antes había aparecido en tu vida. Y cuando no es correspondido... ¡Ay! Compadezco y envidio a los que están sintiendo eso. Das un cofre repleto de tesoros a cambio de una sonrisa y te conformas, la ambición desaparece y la soberbia expira. Solo existe esa persona y tu futuro se emborrona, no interesa; al menos no sin ella. ¿Y qué me decís del amor correspondido pero imposible? Hay muchas razones que pueden impedir lógicamente o no una relación. Eso es aún peor que no sentirse correspondido. Es como si las piezas del Tetris encajaran pero no desaparecieran para impedir el fin del juego.

Bien, debéis llenar una copa de este amor nocivo hasta que se desborde. Con un cuentagotas absorbed rápidamente las dos primeras gotas que caigan del recipiente a rebosar. Recordad que el Licor de Amapola es poderoso y nunca se debe abusar de él, ni de sus ingredientes.

¿Por qué ayuda este estado mental a la confección del brebaje? Muy sencillo. La razón la podéis encontrar en vuestro interior si alguna vez habéis sentido esto de lo que estoy hablando. Si no, si nunca os habéis enamorado locamente, entonces estaréis sufriendo el realismo más destructivo de la vida. Cuando uno se enamora y sufre o goza partes iguales, olvida el resto de problemas, aunque sean de mayor calibre. Esto sucede hasta cierto punto, por supuesto. Temas inexorables como la muerte se nos siguen resistiendo a los humanos.

¿Qué le dirías a la persona a la que amáis? ¿Qué le dijisteis en su momento? Se me ocurren muchas cosas, pero ahora mismo, si la tuviera delante, si existiera (no es lo voy a poner tan fácil) le expondría lo siguiente:

Quisiera dominar la literatura para edificar la poesía más hermosa en tu honor y que los bardos renacieran únicamente para extender lo que un día sintió un hombre por una mujer. 

Me gustaría ser un maestro artista para poder inmortalizar tu rostro y tu cuerpo en el lienzo más impactante de la galería. Los ojos de los cultos visitantes se clavarían en tu imagen y pensarían que jamás una mujer pudo ser tan hermosa, pasando de largo, confundidos. 

Desearía conocer el arte de la escultura para esculpir con cincel divino tus formas en el mármol más blanco. Si alguien tocara la superficie lisa y pulimentada de la piedra alba notaría el roce de una piel tersa y suave.

Anhelo aprender los secretos de la arquitectura, para que los sentimientos que has creado permanecieran vivos por toda la eternidad a ojos de la historia, como hizo Gaudí en su momento. La simbología es poderosa.

Por último, debo aprender a entender las artes marciales para defender tu esencia de la nada absoluta. Mediante la interiorización de lo más profundo de estas artes podría luchar contra la indiferencia y el horror.

Pero de todos modos, aunque consiguiera ser el mejor en esos aspectos, jamás sería suficiente para ti. No podría equipararme a tu existencia. Lo que yo soy es un sueño tuyo, y algún día despertarás para asesinarme. 

Deja que viaje en busca de tu felicidad, que es la mía en estos instantes. Te prometo que no me inmiscuiré en tu vida más allá de lo que desees.

Sí, soy un poco barroco. ¿Creéis que la muchacha huiría asustada?

Espero haberos entretenido, espero que hayáis dejado a un lado durante unos instantes vuestro sufrimiento cotidiano. Nos vemos la semana que viene.

Doble equipo



Licor de amapola, dame de tu somnolencia. Necesito evasión.
Los primeros rayos de sol que atraviesan las rendijas de la persiana esperan con ansia abrirte los ojos. Necesitan de tu iris para alimentarse, quieren hacer estremecerse a tus pupilas.
Paradoja de la luz, el despertar solo te sume en la penumbra: con el amanecer no viene la alegría,  el crepúsculo obliga a irse a la onírica.
El respaldo de los sueños apacigua las entrañas, actúa de analgésico hasta para el cáncer de alma. ¿Acaso es Morfeo quién te emborracha? Sumidos en sus brazos olvidamos la aspereza de lo tangible, el aire contaminado de la realidad.
Levitando en el inconsciente somos capaces de dar rienda suelta a la imaginación, somos  totalmente libres. Podemos volar sobre los sentidos, palpar los paisajes del subconsciente y beber el terciopelo de la fantasía. Solo existe lo efímero.
Tan solo tú eres el protagonista: de mil maneras encarnados, los papeles antagonizan con lo abstracto y los miedos internos, fluyen por el rio del deseo derrumbando los diques de la dualidad entre el deber y el placer. Allí te dejas llevar, el corazón tira del carro de la mente, en ese lugar sólo sientes.
Es pues este jugo, el néctar líquido del deshago metafórico. La sustancia que con palabras, va a absorber la ponzoña de nuestros corazones y va a canalizar lo incontrolable de las emociones.

Bienvenidos a la dimensión donde la amargura es dulce, donde la ebullición de la lírica esterilizara el dolor de dos almas perdidas.                    
  No me despido sin dar gracias al regalo de esta gran apertura. A partir de ahora construiremos un mundo.

Empezando a destilar nuestro licor


La destilería del Licor de Amapola se abre al público. Esta sustancia divina creada por nosotros, dos individuos comunes, con desajustes mentales y virtudes, se empezará a distribuir a medida que os bebáis nuestras palabras gradabas aquí. Hay una razón especial por la que el granero virtual en el que se producirá este producto abra sus puertas precisamente el día de hoy. Durante esta jornada se celebra que hace algún tiempo mi compañera de aventuras y desventuras de tinta vio por primera vez la luz del sol. Esto es, de algún modo, una especie de regalo de cumpleaños, ya que las entradas que escribamos permanecerán en la red por toda la eternidad.

¿Qué es Licor de Amapola? Se trata de un brebaje retórico con el que nosotros expulsamos el mal de nuestras almas, echamos lo oscuro de nuestras mentes y con el que desahogamos nuestras penas. Las propiedades curativas y tranquilizantes de la amapola se unen al efecto etílico del licor alcohólico. Nuestro objetivo es deshacernos de todo aquello negativo que gestamos en nuestro interior y, además, induciros a una especie de estado catártico durante los segundos que tardéis en consumir el líquido oracional.

No voy a extenderme mucho más, pues nuestros escritos serán, en su mayoría, breves y concisos con el fin de poder actualizar más a menudo. Lo único que estoy haciendo ahora es dando el disparo de salida para sobresaltar a mi camarada y que así despierte. Al final de cada texto podréis ver la firma de su autor para que no haya confusiones, pero, de hecho, una de las características del alcohol es su poder para crear caos, por lo que poca importancia tendrá quién haya escrito qué.

Lo que aquí haréis correr por vuestras gargantas serán situaciones personales e incluso relatos fantásticos basados metafóricamente en nuestras vidas o no. El licor es dulce, así que a pesar de desahogar nuestra amargura en ocasiones, podréis entreteneros de todos modos y de un modo agradable. 

Por último quisiera disculparme con mi alma gemela aquí, en este rincón de la Web. No creo que le haga mucha gracia que le restriegue el paso del tiempo por los morros, pero solo estoy celebrando que hace unos años nació alguien con quién podría compartir todo esto que a partir de ahora podréis leer. ¿Quién puede imaginar lo que depara el futuro? Es curioso. El primer consejo que os puedo dar es: No os estanquéis, no creáis que tenéis lo mejor. Siempre podéis seguir mejorando. Siempre podréis evolucionar como personas. Preguntaos el por qué de lo que sentís y planteáoslo.

Y ahora… Vislumbrad como entran los retazos de luz a través de nuestros portones entreabiertos.

Y toda esa luz ilumina el hermoso (¡ups!) semblante de mi compañera. ¡Adelante!