Licor de amapola, dame de tu somnolencia. Necesito evasión.
Los primeros rayos de sol que atraviesan las rendijas de la
persiana esperan con ansia abrirte los ojos. Necesitan de tu iris para
alimentarse, quieren hacer estremecerse a tus pupilas.
Paradoja de la luz, el despertar solo te sume en la penumbra: con el amanecer no viene la alegría, el crepúsculo obliga a irse a la onírica.
El respaldo de los sueños apacigua las entrañas, actúa de analgésico hasta para el cáncer de alma. ¿Acaso es Morfeo quién te emborracha? Sumidos en sus brazos olvidamos la aspereza de lo tangible, el aire contaminado de la realidad.
Levitando en el inconsciente somos capaces de dar rienda suelta a la imaginación, somos totalmente libres. Podemos volar sobre los sentidos, palpar los paisajes del subconsciente y beber el terciopelo de la fantasía. Solo existe lo efímero.
Tan solo tú eres el protagonista: de mil maneras encarnados, los papeles antagonizan con lo abstracto y los miedos internos, fluyen por el rio del deseo derrumbando los diques de la dualidad entre el deber y el placer. Allí te dejas llevar, el corazón tira del carro de la mente, en ese lugar sólo sientes.
Paradoja de la luz, el despertar solo te sume en la penumbra: con el amanecer no viene la alegría, el crepúsculo obliga a irse a la onírica.
El respaldo de los sueños apacigua las entrañas, actúa de analgésico hasta para el cáncer de alma. ¿Acaso es Morfeo quién te emborracha? Sumidos en sus brazos olvidamos la aspereza de lo tangible, el aire contaminado de la realidad.
Levitando en el inconsciente somos capaces de dar rienda suelta a la imaginación, somos totalmente libres. Podemos volar sobre los sentidos, palpar los paisajes del subconsciente y beber el terciopelo de la fantasía. Solo existe lo efímero.
Tan solo tú eres el protagonista: de mil maneras encarnados, los papeles antagonizan con lo abstracto y los miedos internos, fluyen por el rio del deseo derrumbando los diques de la dualidad entre el deber y el placer. Allí te dejas llevar, el corazón tira del carro de la mente, en ese lugar sólo sientes.
Es pues este jugo, el néctar líquido del deshago metafórico.
La sustancia que con palabras, va a absorber la ponzoña de nuestros corazones y
va a canalizar lo incontrolable de las emociones.
Bienvenidos a la dimensión donde la amargura es dulce, donde la ebullición de la lírica esterilizara el dolor de dos almas perdidas.
No me despido sin dar gracias al regalo de esta gran apertura. A partir de ahora construiremos un mundo.
Bienvenidos a la dimensión donde la amargura es dulce, donde la ebullición de la lírica esterilizara el dolor de dos almas perdidas.
1 comentarios:
La destilería empieza con buen pie. Un brindis digital por este curioso néctar de aroma suave y cuerpo fuerte que acaba de ver la luz.
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