Las Causas

Si estáis aquí es que os gusta la literatura y, por lo tanto, disfrutáis con ella. Hoy os traigo una obra de un artista residente en Buenos Aires: Jorge Luís Borges. El poema en cuestión se titula "Las Causas" y bajo mi punto de vista es una maravilla. ¿Por qué? Es sencillo y consigue su objetivo sin necesidad de adornar el texto con filigranas retóricas. La razón de tomar prestada esta poesía es la siguiente: Si nuestro objetivo es que olvidéis lo que os aflige, podemos también aportar aquello que nos hace olvidar a nosotros. Allá va entonces:



Los ponientes y las generaciones.
Los días y ninguno fue el primero.
La frescura del agua en la garganta
de Adán. El ordenado Paraíso.
El ojo descifrando la tiniebla.
El amor de los lobos en el alba.
La palabra. El hexámetro. El espejo.
La Torre de Babel y la soberbia.
La luna que miraban los caldeos.
Las arenas innúmeras del Ganges.
Chuang-Tzu y la mariposa que lo sueña.
Las manzanas de oro de las islas.
Los pasos del errante laberinto.
El infinito lienzo de Penélope.
El tiempo circular de los estoicos.
La moneda en la boca del que ha muerto.
El peso de la espada en la balanza.
Cada gota de agua en la clepsidra.
Las águilas, los fastos, las legiones.
César en la mañana de Farsalia.
La sombra de las cruces en la tierra.
El ajedrez y el álgebra del persa.
Los rastros de las largas migraciones.
La conquista de reinos por la espada.
La brújula incesante. El mar abierto.
El eco del reloj en la memoria.
El rey ajusticiado por el hacha.
El polvo incalculable que fue ejércitos.
La voz del ruiseñor en Dinamarca.
La escrupulosa línea del calígrafo.
El rostro del suicida en el espejo.
El naipe del tahúr. El oro ávido.
Las formas de la nube en el desierto.
Cada arabesco del calidoscopio.
Cada remordimiento y cada lágrima.
Se precisaron todas esas cosas
para que nuestras manos se encontraran.

No olvidemos, pues, que si somos lo que somos es por todo lo que se ha acontecido en un pasado. Me gusta esta poesía porque no sabemos a dónde quiere llegar el autor hasta que llegamos a los dos últimos versos. La historia tiene un papel fundamental en la configuración de nuestra persona, aunque creamos que es este un argumento bastante evidente. Si habéis alcanzado un objetivo recordad el contexto en el que lo habéis hecho y nunca dejéis de agradecer a aquellos que os han facilitado el asunto. La vida es corta, pero el mundo no empieza por nuestro nacimiento. Eso sí, a partir de ahora la historia la escribimos nosotros. Puede que no queramos dejar nuestra huella a nivel internacional, pero seguro que queréis marcar a fuego el corazón de alguna persona especial. A ver si conseguís que ese individuo recuerde el pasado que le llevó hacia vosotros.

¡Suerte con ello!

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