Óxido ferroso




Empezar a amar, es empezar a caer en el abismo de la autodestrucción. 
Mientras eres correspondido caerás como una pluma, pero cuando llores serás un peso muerto. Cuando sientas el amor profundo planearás hacia el agujero negro y cuando te rompan el corazón te precipitarás hasta el infierno como una roca recién desprendida.
Porque todos sabemos, que el amor algún día acaba.

¿Merece la pena romperse cada fibra por unos minutos de ambrosía? También te diré que quien no arriesga no gana; pero nada es eterno: ni el placer ni el sufrimiento. ¿Acaso estamos condenados a vivir en una historia cíclica? ¿Está acaso, el ser humano diseñado para vivir continuos altibajos?  ¿Puede el corazón aguantar continuas cuchilladas y recuperarse con el yodo del tiempo… para siempre?
A veces es mejor vivir en la ignorancia del tiempo, en la independencia del espacio, en la soledad de la indiferencia, pues no hay sentimiento que no tenga su cara oculta y no hay sonrisa que no oculte  sangre en los labios.
Soñemos pues con la eternidad del placer, y sintamos que los sueños son algo alcanzable, bebamos de la abstracción de la esperanza y esperemos que las ilusiones llenen de hierro nuestras arterias, algo tendrá que forjar al corazón.

Pequeña gran guerra interna


Querer decir mil cosas y que se hacinen en la boca como una bola de algo que jamás podrás tragar; sentir una llaga en la lengua que no curará porque no existe; vivir de la ilusión que desprende una palabra despreocupada de unos labios ajenos; morir cada día con tu partida y renacer a tu vuelta, pero nunca antes de ti.

Horas que huyen despavoridas raudas cuando me drogo con cualquier otra cosa que no seas tú, y lentas cuando esperan que como un ariete destroces las murallas de mi defensa. Y así gira el reloj de arena, vuela el desierto en ella y no hay oasis ni sombra a la que llamar cobijo, solo noches frías y días dormido.

Una sonrisa sincera que roba la cordura, un gesto hermoso y adorable en un ser poderoso y quebrantable. Un escudo resistente pero cristalino y un castillo sin murallas cuyo Rey desposó a Impotencia decimoinfinita. En las almenas hay negras manchas de soledad originadas por las heridas que causaron sus saetas de alma.

En resumen: una guerra perdida de antemano. Podemos jugar a ser fuertes, pero ni los restos de lanzas quebradas del campo de batalla sostendrán nuestros cansados cuerpos. Pero qué más da, si al final solo habrá dos cadáveres en el yermo. Irónicamente, los inertes se levantarán para darse cuenta de lo que ya no sienten.

It's a trap!



Cada día creo más que los sentimientos, tenerlos o padecerlos, no son más que una muestra de debilidad. Son algo que interfiere en el pilar de nuestro equilibrio emocional. Ya sean buenas o malas, las noticias hacen temblar nuestros cimientos como si de gelatina se tratara.
La intensidad solo crea un espectro de maleabilidad en el alma, como un baremo en el que indicaríamos cómo indicen sobre el control que tenemos o creemos poder  ejercer sobre nosotros mismos.
Dilatan y doblan cada tabique que sustenta nuestro equilibrio mental, y derriten con ello el hierro que forja  nuestra fuerza vital.
Unos dirán que son necesarios para vivir, que empujan nuestro día a día y nos dan los ánimos para seguir adelante. En cambio,  yo creo que solo frenan nuestro camino, que sólo actúan como impedimento para nuestras verdaderas metas, como una mera distracción a nuestros verdaderos fines; que en definitiva, no son más que un estorbo en la carretera.
Aunque más bien lo definiría como una trampa; un espejismo que altera la percepción de una realidad sobria. Y es que la sobriedad no altera, permanece pasiva e inalterable y en su estática dulzura nos da las pautas de una realidad moderada, dirigida y exitosa en su trayecto – y por lo tanto, también en su fín-.
Es pues la alteración anormal de nuestra entereza espiritual, distracción metódica del deber de nuestros sueños, o al menos, por todo lo que intentamos luchar en nuestro presente.
Con entereza y perseverancia, el ser humano es capaz de dotar de sentido sus actos, y aunque esto no sea más que una visión materialista (históricamente hablando), son sus manos pues, metafóricamente,  una herramienta más de su propio destino.
Son los sentimientos, en este contexto, el aceite que nos hace resbalar, y que en el pavimento de nuestro fuero lubrican y propician nuestras caídas.

Afterlife



De esto que hasta los sueños te hacen ver que no vives donde perteneces.
La apasionante oniria del escape deja a los resquicios del deseo fluir en la abstracción de la via láctea de tu cerebro, mandando a tus ojos imágenes paradisiacas en la metafísica de la inconsciencia.
Despertar con las ganas de fuga en tus pies, y las de huida en el corazón, pero las de miedo en la mente. Tan solo puedes quedarte a esperar, y ver pasar el presente estático.
Llena tus ojos de lágrimas pero no tu alma de esperanzas, es la frustración tu amiga y la impotencia la que te da de beber. Éste oxigeno me oxida por dentro.

Es el escape la ambrosía que anhelo. Destino, préstame del néctar de la ilusión, de las esperanzas vacías y de las sonrisas forzadas, pero de lo efímero de la felicidad. Tan solo quiero respirar lo tangible de la dicha, tan solo unos segundos.
Hado, voy a rezarte, voy a suplicarte. Pon tus ojos de fortuna en mis próximos pasos, mantenme de pie con mentiras y dando tumbos, pero nunca de rodillas. No dejes que me echae las manos a la cara para tapar mis sentidos de la panorámica de realidad, solo anestésiame de ella y se el viento que me empuje hacia delante. Que prefiero el engaño al insomnio.

La rutina se ha apoderado de mis noches en vela y ha poseído mis mañanas de melancolía. Y  junto con la oscuridad ha creado un aura de desolación tan densa, que se ha pegado en mis pestañas, con cada parpadeo se me cierran más los parpados.
Dame la energía para seguir caminando.

Las Causas

Si estáis aquí es que os gusta la literatura y, por lo tanto, disfrutáis con ella. Hoy os traigo una obra de un artista residente en Buenos Aires: Jorge Luís Borges. El poema en cuestión se titula "Las Causas" y bajo mi punto de vista es una maravilla. ¿Por qué? Es sencillo y consigue su objetivo sin necesidad de adornar el texto con filigranas retóricas. La razón de tomar prestada esta poesía es la siguiente: Si nuestro objetivo es que olvidéis lo que os aflige, podemos también aportar aquello que nos hace olvidar a nosotros. Allá va entonces:



Los ponientes y las generaciones.
Los días y ninguno fue el primero.
La frescura del agua en la garganta
de Adán. El ordenado Paraíso.
El ojo descifrando la tiniebla.
El amor de los lobos en el alba.
La palabra. El hexámetro. El espejo.
La Torre de Babel y la soberbia.
La luna que miraban los caldeos.
Las arenas innúmeras del Ganges.
Chuang-Tzu y la mariposa que lo sueña.
Las manzanas de oro de las islas.
Los pasos del errante laberinto.
El infinito lienzo de Penélope.
El tiempo circular de los estoicos.
La moneda en la boca del que ha muerto.
El peso de la espada en la balanza.
Cada gota de agua en la clepsidra.
Las águilas, los fastos, las legiones.
César en la mañana de Farsalia.
La sombra de las cruces en la tierra.
El ajedrez y el álgebra del persa.
Los rastros de las largas migraciones.
La conquista de reinos por la espada.
La brújula incesante. El mar abierto.
El eco del reloj en la memoria.
El rey ajusticiado por el hacha.
El polvo incalculable que fue ejércitos.
La voz del ruiseñor en Dinamarca.
La escrupulosa línea del calígrafo.
El rostro del suicida en el espejo.
El naipe del tahúr. El oro ávido.
Las formas de la nube en el desierto.
Cada arabesco del calidoscopio.
Cada remordimiento y cada lágrima.
Se precisaron todas esas cosas
para que nuestras manos se encontraran.

No olvidemos, pues, que si somos lo que somos es por todo lo que se ha acontecido en un pasado. Me gusta esta poesía porque no sabemos a dónde quiere llegar el autor hasta que llegamos a los dos últimos versos. La historia tiene un papel fundamental en la configuración de nuestra persona, aunque creamos que es este un argumento bastante evidente. Si habéis alcanzado un objetivo recordad el contexto en el que lo habéis hecho y nunca dejéis de agradecer a aquellos que os han facilitado el asunto. La vida es corta, pero el mundo no empieza por nuestro nacimiento. Eso sí, a partir de ahora la historia la escribimos nosotros. Puede que no queramos dejar nuestra huella a nivel internacional, pero seguro que queréis marcar a fuego el corazón de alguna persona especial. A ver si conseguís que ese individuo recuerde el pasado que le llevó hacia vosotros.

¡Suerte con ello!

Pasión



Hace tiempo que no camino por la nostalgia, pero las viejas costumbres siempre vuelven.
Serán las mañanas, que solitarias me acompañan en sigilo dando ánimos a mis dedos para cabalgar sobre el teclado.

Es en la travesía que comienzan donde el fin no va a encontrar lugar, esto solo es el divagar de las arenas que se han colado por el orificio del reloj de cristal.
Sin necesitar un fin, solo un alivio, marchita la velocidad de la caligrafía. Buscando palabras entre la ceniza que se le escurre al cerebro se apagan las ascuas de la ocurrencia: si no queda oxigeno no se puede alimentar al fuego. Si hablando de fuego pronunciamos un eufemismo de pasión y locura.
Pero no es la pasión solo digna del tacto, ésta alcanza sentidos etéreos e impalpables tan solo bebiendo del aire, su poder impregna más allá de la vista; y es así como nos embriaga su vapor.